I.
No me dan confianza las cosas que no se quiebran.
Iba a dar ejemplos, pero ahora no sé por qué.
Y es que todos conocemos cosas que no se quiebran.
De hecho, el mundo se ha llenado de ellas, últimamente.
Mira tu entorno si quieres, y verás que es cierto.
Advierto que yo cuando lo hago me desespero, eso sí.
II.
Decía antes que desconfío de aquello que no se quiebra.
Me parece obra del hombre y eso me hace dudar.
Yo también soy hombre, por cierto, pero eso no ayuda.
Incluso, si soy sincero, me inquieta aún más esa premisa.
III.
El otro día compré una palta con textura de goma.
No se podía partir ni moler y parecía ser falsa.
Cuando lo comenté me dijeron que era por los químicos.
Que de vez en cuando, por saco, aparecía una así.
IV.
A mí también, por cierto, me salen textos de goma.
Mal escritos, artificiales, llenos de reglas estúpidas, que no elijo.
Simetrías falsas, por ejemplo, palabras por versos, y cosas así.
No los diseño, pero se revelan entonces, como polímeros raídos.
De cualquier modo, pienso que pueden quebrarse, de alguna forma.
No me dan confianza las cosas que no se quiebran.