martes, 28 de julio de 2026

A estudiar topos.


Se fue a Turquía a estudiar topos.

Llevaba años en eso, preparando un libro sobre mamíferos subterráneos.

Turquía era especial en este sentido, pues ahí podía encontrar varias especies endémicas de topos.

Una vez nos envió una foto en la que aparecía con una familia de topos en medio de la nieve.

Nos explicó que eran animales que se habían adaptado a las difíciles condiciones de las montañas orientales del país.

La fotografía, en específico, había sido tomada en la altura del Hakkari.

Junto a él, podía verse al menos a seis topos que se asomaban desde la nieve.

Estos topos no me tienen miedo, escribió en el anverso de la foto. Viven bajo dos metros de nieve y yo me he metido hasta sus cuevas, cubriéndome de nieve, también.

Luego de permanecer un tiempo en la región fue hasta Armenia, donde compró una pequeña casa.

Hizo esto pues planeaba quedarse a vivir, durante al menos un año, hasta terminar de escribir su libro.

En ese lugar, por cierto, también era posible encontrar topos.

A veces pienso que siempre son los mismos topos, nos escribió esa vez, en el anverso de otra foto.

En ella, él volvía a aparecer junto a otros topos, esta vez en un terreno aparentemente seco y algo desolado.

Sin embargo, si te fijabas bien en la imagen, parecía verdad que los topos parecían los mismos.

Y claro, el más cambiado era él, sin duda.

Menos mamífero que todos, con el paso del tiempo.

Y más subterráneo.

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