Dicen que vi todo y que debo recordarlo. Que incluso conté a varios lo que había visto y hasta incluí detalles. Los que algo habían visto, de hecho, respaldaron mi relato, aunque no pudieron dar fe de algunas de mis observaciones. Lamentablemente ahora, les digo, no lo recuerdo en lo absoluto.
No me creen. Aunque se los digo varias veces, no me creen. Solo recuerdo que todo estaba un poco a oscuras y que alguien hizo un comentario. El comentario, por cierto, fue justamente ese: que ahí se estaba un poco a oscuras. Y que la luz, cuando llegaba, ni siquiera era tan buena.
Tal vez, pienso ahora, no recuerdo realmente que todo estaba un poco a oscuras, sino que creo recordar eso pues recuerdo el comentario que se había hecho sobre aquello. De cualquier modo, lo que me reclaman no es la forma en que uno construye lo que ve, sino que quieren algo concreto. Palabras que digan lo que he visto. Para intentar ver ellos.
¡Qué absurdo!, les digo. Aunque recordase lo que quieren que recuerde, solo podría darles palabras. Sonidos para que interpreten, en el fondo, lo que ustedes quieran. Es más, podría mentirles o hablarles de forma confusa, para que no insistan. No es que quiera dañarlos, con eso, pero supongo que cada uno tiene la información -y la luz-, que necesita. Y poco más.